Sistema de identidad B2B. Reglas de uso para propuestas, planillas comparativas y carpetas de licitación. El logo tenía que funcionar en monocromo dentro de un PDF de cuarenta páginas.
Una selección de trabajos donde el diseño tuvo que resolver algo concreto: una góndola que no vendía, una licitación que se perdía por presentación, un sistema de marca que se desarmaba entre áreas. Cada pieza lleva su contexto.
Sistema de identidad B2B. Reglas de uso para propuestas, planillas comparativas y carpetas de licitación. El logo tenía que funcionar en monocromo dentro de un PDF de cuarenta páginas.
Estudio de percepción en compras corporativas. Qué mira un director antes de firmar y cómo el diseño entra en ese argumento, no después.
Portal de incorporación de clientes. Ordenar el primer contacto de una cuenta corporativa: documentos, accesos y responsables en un solo recorrido.
Flujo de reservas por temporada. Un caso donde el problema no era visual sino de secuencia: quién confirma, cuándo y con qué respaldo.
Actualización de panel de soporte. Densidad de datos, tipografía y color para que un equipo de atención lea rápido sin perder contexto.
Si querés ver el detalle de un caso puntual, escribinos a info@savagepixie.com o pasá por contacto. También podés recorrer el archivo completo de proyectos.
Savage Pixie no nació con un plan de negocios. Nació con una carpeta de bocetos, dos clientes y la idea de que el diseño corporativo argentino podía dejar de parecerse a un manual de procedimientos. Lo que sigue son las etapas que nos trajeron hasta acá: decisiones que salieron bien, otras que aprendimos a corregir y los resultados que hoy sostienen el trabajo con agencias de marketing y áreas de comunicación de empresas privadas.
Arrancamos haciendo etiquetas para productores locales de alimentos y bebidas. Trabajo de taller: probar materiales, medir góndola, discutir con imprentas los tiempos de secado. Ahí entendimos que un envase no se diseña en pantalla, se diseña pensando en cómo lo va a levantar un repositor y cómo lo va a mirar alguien con el carrito en movimiento. Esa etapa nos dejó un método de trabajo que todavía usamos: prototipo físico antes de cualquier presentación final.
Cuando las marcas de consumo empezaron a pedirnos sistemas completos, apareció otro problema: cómo sostener una identidad en documentos densos, planillas de licitación y presentaciones ejecutivas. Ahí definimos reglas de versión monocromática, jerarquías tipográficas y tratamiento de datos que hoy forman parte de nuestra biblioteca interna. Fue la etapa en la que dejamos de ser un estudio de packaging y empezamos a pensar en comunicación empresarial de punta a punta.
Varias agencias nos empezaron a convocar como socio de diseño para sus cuentas corporativas. Eso cambió la dinámica: plazos más ajustados, briefs que llegan a mitad de camino y la necesidad de coordinar con equipos de medios, producción y research. Aprendimos a documentar cada decisión visual para que otro equipo pueda defenderla frente al cliente sin nosotros en la sala. Hoy ese material de respaldo es parte estándar de cada entrega.
Con el tiempo sumamos lecturas de mercado B2B para justificar rediseños que, de otro modo, quedaban como una cuestión de gusto. Empezamos a cruzar criterios de compra corporativa con variables de percepción: claridad de la propuesta, consistencia entre áreas comerciales, calidad de los materiales de presentación. No es investigación académica, es insumo para decidir. Varios rediseños de identidad que hicimos en los últimos años salieron de esa lectura previa, no de una corazonada.
Hoy somos un equipo chico y estable, con roles claros entre dirección de arte, producción gráfica y coordinación de cuentas. Trabajamos con pocos proyectos en paralelo porque cada identidad corporativa exige tiempo de lectura antes de dibujar. Ese es el resultado más visible de estos años: no una cartera enorme, sino un método que se sostiene cuando el cliente cambia de interlocutor, cuando la imprenta falla o cuando el brief llega incompleto.
Si querés ver cómo aplicamos estas etapas en casos concretos, el portfolio y la sección de proyectos muestran el detalle de cada trabajo.
Recorrido de la agencia
Savage Pixie nació en Córdoba como un estudio chico que armaba etiquetas para bodegas de la zona. Con los años el trabajo se corrió hacia el branding corporativo y el packaging B2B, pero el método quedó igual: pocas capas, decisiones visibles, materiales que aguantan la imprenta y el uso real. Estos son los tramos que explican cómo llegamos hasta acá.
2014
Tres bodegas y una fábrica de conservas nos pidieron rediseñar etiquetas que ya no resistían la comparación en góndola. Aprendimos ahí que un envase se prueba en la mano del comprador, no en la pantalla del diseñador. Ajustamos tipografías, reducimos tintas y empezamos a trabajar con imprentas locales para controlar pruebas de color antes del tiraje.
2017
Un grupo industrial con cuatro unidades de negocio nos pidió unificar la marca sin borrar las diferencias entre ellas. De ahí salió nuestro primer manual de identidad pensado para documentos densos: propuestas, carpetas de licitación y presentaciones ejecutivas. La lección fue clara: una marca B2B tiene que funcionar en una planilla tanto como en un aviso.
2020
Durante la pandemia varias agencias de marketing nos sumaron a proyectos de investigación para entender cómo cambiaba la decisión de compra en el canal mayorista. Empezamos a cruzar datos de rotación con percepciones de marca. Ese trabajo derivó en informes que hoy usamos como punto de partida antes de tocar cualquier sistema visual.
2023
Consolidamos un equipo de dirección de arte, redacción y producción gráfica que trabaja en conjunto desde el primer boceto. Incorporamos revisión de materiales y pruebas de estructura antes de aprobar un envase. El objetivo no es solo que la marca se vea bien: es que resista el transporte, la humedad de cámara y la mirada rápida del comprador.
Hoy
Trabajamos con agencias de marketing y corporaciones privadas que necesitan ordenar su identidad y su línea de producto. Seguimos en Córdoba, con clientes en distintas provincias, y mantenemos la misma regla de siempre: cada decisión de diseño tiene que poder explicarse frente a un director de compras. Si querés ver cómo aplicamos esto, podés revisar los proyectos o escribirnos.
Antes de hablar de entregables, conviene aclarar por qué existe Savage Pixie y qué esperamos que cambie del otro lado del mostrador. No es un manifiesto extenso: son cuatro principios que ordenan cómo trabajamos con agencias, marcas y equipos de comunicación corporativa.
Una marca corporativa no se sostiene con una tipografía llamativa. Se sostiene cuando un director de compras entiende en treinta segundos qué hace la empresa, a quién le vende y por qué debería elegirla. Empezamos cada proyecto ordenando el mensaje: qué se dice, en qué orden y con qué evidencia. Recién después entramos en paleta, retícula y sistema visual. Si el argumento no está claro, ningún ajuste estético lo va a arreglar.
Efecto esperado: propuestas comerciales que se entienden sin que nadie las explique en voz alta.Trabajamos mucho con packaging para consumo masivo y con identidad visual para marcas argentinas que compiten contra etiquetas propias y jugadores internacionales. Eso obliga a pensar el envase como una pieza de venta, no como una lámina decorativa. Jerarquía tipográfica, contraste, lectura a distancia, comportamiento del material en impresión y costos de producción entran en la misma conversación. Un rediseño que no se sostiene en la línea de envasado no sirve, por más que se vea bien en el render.
Efecto esperado: piezas que detienen la mirada en góndola y aguantan el proceso productivo.La mayoría de nuestros clientes son agencias de marketing o áreas internas de comunicación que ya tienen su propio ritmo, sus proveedores y sus plazos. No llegamos a reemplazar a nadie: entramos a resolver la parte de branding y diseño cuando el equipo necesita una mirada externa con criterio técnico. Eso implica reuniones concretas, archivos ordenados, manuales de uso que se puedan aplicar sin consultarnos cada vez y una comunicación sin vueltas cuando algo no cierra.
Efecto esperado: menos idas y vueltas, más decisiones tomadas en conjunto.No prometemos magia. Lo que sí hacemos es dejar registro de qué cambiamos, por qué y qué esperamos que pase. En proyectos de packaging miramos rotación y percepción en punto de venta; en identidad corporativa observamos cómo se aplica el sistema en licitaciones, presentaciones y documentación técnica. También publicamos análisis en la revista del sitio, con casos concretos de rediseños y estudios de mercado B2B, para que el criterio quede a la vista y no dependa de la intuición de una sola persona.
Efecto esperado: un sistema de marca que se puede auditar, ajustar y defender internamente.Una vez por mes enviamos un correo con lo que estamos mirando de cerca: rediseños de packaging que se probaron en góndola, sistemas de identidad que tuvieron que aguantar una licitación y notas de campo sobre cómo compran las áreas corporativas. Sin relleno, sin resúmenes de agencia. Si trabajás en marketing, compras o dirección de marca, esto te sirve para anticipar decisiones antes de que lleguen al comité.