Antes de arrancar cualquier trabajo de branding o packaging conviene dejar por escrito qué entra, qué no y bajo qué criterios se resuelven los grises. Estas son las aclaraciones que usamos con agencias, estudios y equipos de marketing corporativo.
Qué cubre y qué no cubre un proyecto de identidad o empaque
Alcance del sistema de marca
Un manual de identidad no reemplaza la estrategia comercial ni la planificación de medios. Definimos reglas de uso, versiones del logotipo, paleta, tipografías y aplicaciones prioritarias. Lo que queda afuera: gestión de redes, compra de pauta, producción audiovisual y desarrollo web, salvo que se acuerden como piezas separadas dentro del mismo plan de trabajo.
Packaging: diseño y factibilidad
Entregamos archivos listos para imprenta con troquel, marcas de corte y perfil de color. No fijamos el precio del material ni negociamos con el proveedor de envases. Si el sustrato elegido condiciona el acabado, lo advertimos antes de aprobar el arte final. Los ajustes posteriores al cierre de archivo se cotizan aparte porque implican volver a pruebas de color.
Marcas B2B y licitaciones
Cuando la identidad tiene que funcionar en carpetas técnicas, planillas comparativas y presentaciones ejecutivas, el sistema incluye versión monocromática, jerarquía tipográfica para documentos densos y tratamiento de datos. No redactamos el contenido de la propuesta ni los pliegos: eso queda del lado del área comercial de cada cliente.
Estudios de mercado y datos
Leemos investigación existente y aportamos criterio de percepción de marca. No ejecutamos encuestas de campo ni validaciones estadísticas propias. Si el proyecto necesita una muestra representativa, trabajamos junto al equipo que la produzca y traducimos esos hallazgos a decisiones de diseño concretas.
Propiedad y archivos fuente
La marca y sus aplicaciones quedan en propiedad del cliente una vez saldado el trabajo. Los archivos editables se entregan al cierre del proyecto, no durante el proceso. Las tipografías con licencia comercial corren por cuenta del cliente si el uso excede lo que permite la versión de prueba.
Plazos y rondas de revisión
Cada etapa contempla dos rondas de ajustes sobre la propuesta presentada. Cambios de dirección después de aprobar una instancia reinician el tramo y modifican el cronograma. Los tiempos de imprenta, aprobación legal o validación interna del cliente no forman parte del plazo comprometido por el estudio.