Un equipo chico, con especialidades repartidas entre estrategia de marca, diseño estructural de envases y dirección de cuentas corporativas. Trabajamos con agencias de marketing que tercerizan identidad visual y con áreas de comunicación de empresas privadas que necesitan ordenar su sistema de marca. Cada proyecto pasa por las mismas manos desde el brief hasta la entrega final.
No armamos equipos por proyecto ni derivamos a freelancers sin seguimiento. Esa decisión tiene un costo: tomamos menos trabajos por trimestre. También tiene una ventaja concreta: quien discute el concepto es la misma persona que revisa el archivo final de imprenta.
Define la arquitectura de marca y las reglas de uso que después aplican las áreas comerciales. Viene de proyectos de identidad para grupos industriales y consumo masivo, donde el sistema tiene que funcionar igual en una etiqueta de góndola que en un manual de licitación.
Trabaja estructura, materiales y jerarquía tipográfica pensando en el costo de producción y en los tiempos de imprenta. Revisa pruebas de color y ajusta el arte final según el sustrato real, no según lo que se ve en pantalla.
Coordina los proyectos con agencias y corporaciones: cronograma, aprobaciones internas y versiones para cada área. Su trabajo es que el brief no se deforme entre la reunión inicial y la entrega, sobre todo cuando hay varios decisores en la mesa.
Arma los estudios de mercado B2B y las lecturas de góndola que alimentan cada propuesta. Compara categorías, revisa competencia directa y traduce los datos en criterios de diseño concretos, no en conclusiones genéricas.
La mayor parte de nuestros proyectos llegan por recomendación de agencias de marketing, estudios de comunicación y áreas de marca dentro de corporaciones privadas. No publicamos logos sin permiso, pero sí podemos contar cómo se sostienen esas relaciones: briefs claros, plazos de imprenta que se respetan y sistemas de identidad que sobreviven al uso diario en planillas, propuestas y catálogos de producto.
Trabajamos como estudio de apoyo en proyectos donde la agencia ya tiene la estrategia y necesita resolver la parte visual con criterio comercial. Packaging para lanzamientos de consumo masivo, adaptaciones de identidad para campañas puntuales y piezas de presentación para clientes finales. La coordinación suele ser directa con dirección de arte o con el equipo de cuentas, sin intermediarios que diluyan el brief.
Grupos industriales, alimenticios y de servicios que necesitan ordenar la marca cuando conviven divisiones, marcas propias y submarcas bajo un mismo holding. El trabajo arranca con auditoría de piezas existentes, definición de reglas de uso y armado de un manual que las áreas comerciales puedan aplicar sin depender del estudio para cada pieza nueva.
Consultoras que necesitan traducir datos en materiales que un director de compras pueda leer rápido: informes, comparativas, dashboards impresos y presentaciones ejecutivas. Acá el diseño no decora, ordena la información. Definimos jerarquías tipográficas, tratamiento de tablas y criterios de color para que el documento resista una lectura de veinte minutos en una reunión de comité.
Empresas que salen del mercado local y necesitan que su identidad funcione igual en una góndola de Buenos Aires que en una feria regional o en un catálogo para distribuidores del exterior. Revisamos versión monocromática, tamaños mínimos, comportamiento del logo sobre fotografía y consistencia entre packaging, papelería y comunicación digital.
Si representás una agencia, una consultora o un área de marca y querés evaluar si encajamos en un proyecto puntual, escribinos con el contexto antes de pedir una propuesta. Preferimos una conversación corta sobre el alcance real que un brief armado a las apuradas.
Nacimos de una incomodidad concreta: las marcas corporativas argentinas resolvían su identidad visual con plantillas genéricas, y el packaging B2B se diseñaba al final del proceso, cuando ya no quedaba margen de decisión. Trabajamos al revés. Entramos temprano, cuando todavía se puede discutir la estructura del envase, la jerarquía tipográfica y el sistema de marca que va a sostener la comunicación durante años. Eso implica sentarse con equipos de compras, de producto y de marketing en la misma mesa, algo que en el circuito corporativo no siempre ocurre.
Savage Pixie nació como un estudio de branding corporativo y diseño comercial que trabaja casi en su totalidad con agencias de marketing y corporaciones privadas. No hacemos piezas sueltas: armamos sistemas visuales que después tienen que funcionar en una licitación, en una planilla comparativa, en una góndola de supermercado o en la carpeta de un director de compras.
Nuestros clientes son agencias que necesitan un socio de producción de marca cuando el volumen supera su equipo interno, y empresas que venden a otras empresas y necesitan que su identidad resista documentos densos, presentaciones ejecutivas y auditorías de marca. También trabajamos con marcas de consumo masivo que pelean su lugar en el canal moderno, donde el envase decide la compra en menos de dos segundos.
Eso define nuestro tono: directo, técnico cuando hace falta, sin adornos innecesarios. Preferimos explicar por qué una tipografía aguanta una tabla de datos antes que hablar de inspiración.